Hoy 1º de noviembre de 2008, inicio esta página. Aunque algunos amigos ya comentaron antes. Me encontraron porque colaboro en un blog amigo como "Rolito", un Rolito para gente más adulta en "Las fiestass del castillo"
En la cabecera de página, las imágenes, no son más que la expresión de mi deseo. El video musical también es una forma de expresión de mi deseo, el que estoy segura de que ustedes comparten.

jueves, 13 de noviembre de 2008

La vocación y las espectativas de los padres

Hay quienes dicen que si una embarazada escucha música clásica, el niño que nacerá, gustará de la misma. Yo no pude verificar eso, pues ni a mi esposo ni a mí, nos interesaba la música clásica, y no la escuchábamos antes de que nazca nuestro bebé. Pero sí, descubrí que un bebé ya tiene sus propios gustos. Es muy probable que su madre pueda influir en ellos, al escuchar cierto tipo de música durante el embarazo, pero no fue nuestro caso.

Mi esposo y yo escuchábamos mucha música, cuando esperábamos a Aníbal, pero no clásica. Escuchábamos la música de moda en esa época.
Un día, recorriendo el dial de un aparato de radio, buscando la música de moda, Aníbal comenzó a gritar y a señalar el mismo. Todavía no hablaba. Como no entendíamos lo que le pasaba, y seguía en la misma actitud, aún cuando ya habíamos sintonizado una emisora que transmitía música moderna, volvimos a recorrer el dial porque supusimos que quería escuchar algo que oyó en otra emisora. Sólo se calmó cuando nos detuvimos en una emisora que reproducía música clásica.
Estaban difundiendo una obra completa. Para nuestro gusto en esos momentos, era demasiado. A los pocos minutos de escuchar, quisimos cambiar de estación. Pero Aníbal no nos dejó. Sólo pudimos hacerlo, cuando finalizó la reproducción y comenzó a hablar el conductor del programa.

Con respecto a lo que les dije sobre lo mucho que entienden y la memoria de los bebés, quiero contarles que siempre le cantaba la misma canción, para cuando estaba por dormir, de muy bebé. Cuando fue más grandecito perdí esa costumbre. Habían pasado unos tres meses, y un día, cuando ya había comenzado a balbucear, se puso a cantar, a media lengua, esa misma canción.


Sobre el bebé del video, quiero hacer notar la alegría que muestra al escuchar la quinta sinfonía de Beetoven y lo bien que entona, para su corta edad. Si ese bebé fue estimulado en su gusto por la música clásica, quizá hoy sea un buen músico.

No quiero decir, con esto, que todos los bebés serán músicos, si los estimulamos. Lo que sí quiero decir es que debemos observar sus aptitudes, y alentarlo para que las desarrolle. Hasta que sea adulto, quizá cambie de gusto por las diferentes disciplinas, unas cuantas veces. Y no está mal, va probando lo que le parece que le interesa, hasta que por fin, se decide. Nosotros podemos ayudarlo apoyando todas sus inquietudes.
Durante su primera infancia, Aníbal, siempre se mostró interesado por la música y los instrumentos musicales. Como veíamos esa inclinación en él, cada vez que tuvimos la oportunidad, le regalamos tamborcitos, pianitos, guitarritas y acordeones de juguete. Siempre estuvo muy contento con ellos. A los cuatro años, su padre le regaló una guitarra. Pero no es fácil hacer sonar melodiosamente, una guitarra. Recién a los seis años quiso aprender a tocarla. Y aprendía con facilidad. Llegó hasta el segundo año del profesorado de música. Gracias a escucharlo practicar, nació mi gusto por la música clásica. Hoy sería un buen músico, andaba bien en sus estudios. Pero creo que será un feliz profesional al darse el gusto de decidir por la programación, porque ella le fascina.
A Anibal también le encantaba jugar con todo lo que fuera luces y mecanismos. Tal es así que entre la música y la electrónica, eligió ésta. Pero fue alentado en todo lo que se interesó. No tenés idea de la cantidad de juguetes que desarmó para investigarlos y reformarlos. Hoy está a punto de recibirse de técnico superior en programación y disfruta muchísimo de sus estudios, cosa que no es fácil si no hay una excelente predisposición. Yo siempre le dije que no importa lo que decidiera hacer en su vida sino que sea bueno en ello. Y para eso debía gustarle lo que hiciera. Que no hay carreras mejor o peor remuneradas. Lo que hay son mejores o peores profesionales. En realidad, lo que hay es mayor o menor vocación.

Conozco un caso de suicidio de un chico cuyos padres ya le estaban construyendo el consultorio jurídico para que ejerciera la carrera que ellos le habían elegido considerando que el arte, que es lo que quería su hijo, no era redituable. Vaya a saber en qué nivel de sus estudios estaba cuando sus padres creían que para ese fin de año estaría ejerciendo. Quién sabe la angustia que sintió al no sentirse capaz de satisfacer las espectativas de sus padres, para llegar a esa determinación.
No trates de influir sobre la elección de su carrera. Podría achacarte sus fracasos. Recuerda que tu hijo se puede parecer a vos pero es otra persona. Dejalo decidir su vida. Tiene que vivirla él. Puede orientarse con opiniones ajenas, pero las tuyas pueden parecerle exigencias. Sólo opiná si él te lo pide. No pretendas que tu hijo resuelva tus frustraciones y lo verás feliz.

"POR UNA INFANCIA FELIZ, PARA UN MUNDO MEJOR"


ELIZABETH

No hay comentarios: